LOS 4 PILARES DEL MATRIMONIO

Como una mesa de cuatro patas o un edificio construido sobre 4 sólidas columnas, un matrimonio que desea perdurar en el tiempo, debe edificarse sobre 4 pilares que garantizarán asimismo mayores niveles de armonía, paz y felicidad en la pareja y por ende en su hogar.


El primer Pilar es la INTIMIDAD PLENA basada en en la INTIMIDAD SEXUAL y la INTIMIDAD EMOCIONAL. El sexo es mucho más que la fusión de los cuerpos….es también fusión de almas. La intimidad nos hace vulnerables. Se sustenta en la transparencia, en la autenticidad. Nadie conoce mejor nuestro lado oscuro, nuestros defectos, nuestros aspectos negativos que nuestro cónyuge…y sin embargo, nos sigue amando….

 

 


En el matrimonio no debe haber secretos. El concepto de privacidad, tal y como la sociedad moderna lo entiende, se desvanece. El “yo” queda en segundo plano para dar paso al “nosotros”. Son dos personas que se vuelven UNA SOLA CARNE. Todo lo unen. Hasta lo material deja de ser “tuyo” o “mío” para pasar a ser “nuestro”. Nada los divide.


Y esto es así porque el matrimonio se basa en este misterio. Y de esta forma los ve Dios…como UNO, como unidad. El hombre debe amar a su mujer como a su propio cuerpo, dice Pablo en Efesios 5:25-33. Son dos personas en una que se conocen profundamente, como ninguna otra los puede conocer, aparte de Dios.


El Segundo Pilar es la COMUNICACIÓN, ya que con ella tenemos la posibilidad de conocer todo lo que pasa con nuestra pareja. La comunicación efectiva en el matrimonio es la comunicación afectiva, la comunicación de los afectos. Con la comunicación afectiva se fortalece nuestra relación.

Un matrimonio sostenido en la COMUNICACIÓN tiene las puertas abiertas para que el diálogo se dé recíprocamente, en un espacio comunicativo dinámico donde todo se puede comentar y compartir, tanto en los momentos de alegría como en los de tristeza. 

 


Donde la Ley del Hielo no se conoce y se escucha al otro con respeto, aceptando que es diferente a nosotros y que su visión distinta del mundo nos enriquece. La comunicación afectiva supone un toma y daca constructivo para ambos miembros de la pareja…pero para ello tienen que aprender a escuchar y a hablar con palabras de edificación (Efesios 4:29)


El Tercer Pilar es la FIDELIDAD, el estar dispuestos y decididos a respetar ese compromiso que se adquirió en el altar, de dedicarse exclusivamente en cuerpo y alma a la persona que unió su vida a la nuestra. Para honrar este compromiso, los esposos deben evitar caer en tentaciones que ocasionarían descalabro y ruptura en la vida matrimonial. Todos estamos expuestos a esto, tanto hombres como mujeres.

old couple

Muchas veces se es infiel con el pensamiento y con ello también se falta a la pareja. Resulta obvio que en la sociedad erotizada en la que vivimos es difícil ser fiel, pero la fidelidad es uno de los valores centrales de la felicidad conyugal. Es un voto que se puede mantener cuando existe de por medio un solo pensamiento, un solo cuerpo, una sola alma con el ser amado. 
La FIDELIDAD se logra, con ayuda de Dios, cuando no se desea más que a la persona que uno eligió libremente como cónyuge. Y este es el designio divino para el matrimonio porque como bien se nos recuerda en Hebreos 13,4: “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios.



El Pilar número cuatro es el AMOR AGAPE. EL AMOR DE DIOS EN NOSOTROS. Sin el conocimiento de Dios no podemos aprender cómo amar a nuestro cónyuge como Dios desea que lo amemos.  “El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.” (1 de Juan 4:8)

Un matrimonio sin amor incondicional no suele durar. Cuando se ama de verdad, se da generosamente, sin esperar nada a cambio. El amor todo lo puede y todo lo perdona. Para el amor no hay barreras ni obstáculos insalvables.

 

El Pilar del AMOR AGAPE está sustentado en la PRESENCIA DE DIOS en nuestras vidas, en VIVIR EN SU PRESENCIA….porque donde está Dios no falta nada. En el caminar de la vida la PRESENCIA DE DIOS es la vida misma, ya que sin Él somos como un barco a la deriva, sin vela y sin timón.

 

El Matrimonio bajo el auspicio de Dios tiene una piedra sólida que difícilmente se desquebrajará. Es un MATRIMONIO SOBRE LA ROCA. En Romanos 8; 31 el apóstol Pablo nos recuerda que: “Si Dios con nosotros, ¿Quién contra nosotros?”. Si Dios está en nuestro matrimonio, nada ni nadie nos podrá separar.

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